Monumental cabreo de Frank Cuesta por una pregunta sobre su sueldo y su pareja en el “polígrafo”
hace 4 meses · Actualizado hace 4 meses

La convivencia en ‘La cárcel de los Gemelos’ vivió uno de sus momentos más tensos tras el enfado de Frank Cuesta durante una dinámica planteada como “polígrafo”.
El creador de contenido sobre animales se levantó, se quitó el dispositivo y acabó explotando ante el grupo y la producción después de que se introdujeran preguntas relacionadas con lo que cobra por participar y con su vida sentimental.
Horas después, ya en un discurso matinal en el confesionario, Cuesta explicó por qué considera que se cruzaron límites que llevaba días marcando dentro del formato.
- El “polígrafo” que detonó el cabreo: “¿Mereces cobrar 150.000?” y “si no tuvieras pareja…”
- La cifra que le persigue dentro del reality y el problema de la confidencialidad
- La otra línea roja: “pareja” y “vida privada”
- Frank contextualiza el ambiente: grupos, tácticas y cansancio tras más de dos semanas
- “Monté un Cristo”: reconoce la reacción, pero insiste en el motivo
- Recta final y una fecha marcada: “hasta el 5 de abril”
- Entre el conflicto y el juego: su visión del reality y a quién apoyaría
- Paloma también se pronuncia desde Tailandia: “Le llamé corriendo para calmarle”
- Referencias
El “polígrafo” que detonó el cabreo: “¿Mereces cobrar 150.000?” y “si no tuvieras pareja…”
En el fragmento del “polígrafo” se ve cómo la dinámica pasa rápidamente de cuestiones sobre el concurso a preguntas que, para Frank, entran de lleno en lo personal. Primero se plantea si cree que está haciendo un buen concurso. A continuación llega la pregunta que enciende el ambiente: si considera que “merece cobrar 150.000” por lo que está haciendo.
El tono se eleva todavía más cuando se introduce una segunda cuestión que menciona directamente su situación sentimental: “Si no tuvieras pareja, ¿tendrías algo con alguna de aquí?”. En ese momento Frank reacciona con enfado, reprocha que se metan “preguntas personales” y deja claro que ese tipo de planteamientos son los que le sacan de quicio.
En la escena se aprecia que se quita el aparato, protesta con insistencia por el enfoque del juego, propina dos golpes en la pared del baño y termina pidiendo que le dejen solo durante un rato antes de apartarse.
La cifra que le persigue dentro del reality y el problema de la confidencialidad
La parte económica es uno de los ejes del enfado. En su explicación posterior, Frank insiste en que firmó un contrato confidencial y que, aun así, se hizo pública la cifra vinculada a su participación.
Según su versión, esa información se ha convertido en un tema recurrente: aparece en conversaciones, en preguntas del programa y en comentarios que le han llegado desde antes de entrar al encierro.
En su speech matinal, Cuesta sostiene que desde que se empezó a hablar de esa cifra se ha generado una dinámica de comparaciones y reproches, especialmente con concursantes que —según él— habrían comentado que “no cobran nada” o que se sienten incómodos con la diferencia. También describe que el asunto ha acabado “magnificándose” y siendo utilizado de forma constante como tema de debate dentro del formato.
Su señalamiento a los Gemelos por la divulgación del dato
En el mismo discurso, Frank apunta a que los Gemelos comentaron públicamente lo que cobraría por participar en una intervención externa al programa, y que eso habría provocado el “efecto dominó” posterior.
En su relato, recalca que no lo plantea como una agresión deliberada, sino como un error por inexperiencia, pero insiste en que las consecuencias para él han sido constantes.
La otra línea roja: “pareja” y “vida privada”
El segundo motivo del estallido tiene que ver con la referencia a su vida personal. Frank asegura que llevaba días dejando claro que no quería que se mencionaran temas como pareja, familia o hijos dentro del reality.
Por eso, cuando en el “polígrafo” se formula una pregunta en condicional que incluye la palabra “pareja”, lo interpreta como volver a insistir en algo que ya había pedido evitar.
En su explicación, Cuesta lo resume de forma contundente: si tiene que hablar de su vida privada, prefiere hacerlo él y no a través de dinámicas que, en su opinión, buscan provocar una reacción delante de cámaras.
Frank contextualiza el ambiente: grupos, tácticas y cansancio tras más de dos semanas
En el confesionario, Cuesta también enmarca lo ocurrido dentro del clima general del concurso. Explica que con el paso de los días la convivencia ha pasado de ser un grupo “homogéneo” a grupos claramente definidos tras nominaciones y expulsiones. En ese contexto, describe la aparición de estrategias, juegos y tensiones propias de un reality con premio.
Según cuenta, no lo interpreta necesariamente como algo personal: insiste en que es un show y que muchas discusiones se quedan dentro del programa. Aun así, admite que el cansancio acumulado tras 16 o 17 días influye en el estado de ánimo y en la forma en la que se viven los roces.
Su rutina dentro del encierro y el choque con los horarios
En su discurso matinal, Frank comenta que él y otros participantes han optado por dormir en el patio algunas noches por el ruido, la música y el ambiente de fiesta. También relata que el ritmo del programa choca con sus costumbres: se queja de acostarse muy tarde y plantea que hubiera sido diferente si el formato aprovechara más las mañanas con actividades tempranas, ejercicio o rutinas más “diurnas”.
“Monté un Cristo”: reconoce la reacción, pero insiste en el motivo
Frank no niega la intensidad del momento. En su explicación posterior, reconoce que perdió los papeles y que la forma no fue la correcta. Aun así, insiste en que su enfado es comprensible por la suma de factores: la repetición constante del tema económico, la sensación de estar siendo señalado por una cifra y la insistencia en preguntas que tocan su intimidad pese a haberlo pedido varias veces.
También ironiza con el propio “polígrafo”, al que describe como un dispositivo improvisado hecho con varios alambres, y remarca que, en su percepción, las preguntas se centraron precisamente en los asuntos que más le estaban desgastando dentro del concurso.
Recta final y una fecha marcada: “hasta el 5 de abril”
En el mismo mensaje, Frank habla del tramo final del reality y afirma que en su contrato figura que debe estar en el programa hasta el 5 de abril. También menciona que existe “especulación” sobre una posible ampliación del show, pero deja claro que él tiene un viaje programado y que, si se alargara, esperaría poder salir en la fecha prevista.
En paralelo, comenta que sigue recuperándose de una bronquitis, que ha dormido pocas horas pero bien y que está pensando en proyectos que quiere comentar con su entorno cuando termine la experiencia.
Entre el conflicto y el juego: su visión del reality y a quién apoyaría
Pese al cabreo, Frank de la Jungla insiste en que el reality es un juego y que cada uno utiliza sus estrategias. En ese tono, llega a comentar a quién apoyaría si tuviera que votar por un ganador: menciona a Falete y a Maxi, destacando que aportan contenido y que considera que son quienes más “merecen” el premio por lo que suman al formato.
Ese contraste —una noche de tensión por límites personales y una mañana donde vuelve a analizar el concurso como show— es parte de lo que ha alimentado la conversación en torno a su participación: un Frank que se muestra cómodo marcando líneas rojas, pero que al mismo tiempo insiste en que la mayoría de conflictos se quedan dentro de la dinámica del programa.
Paloma también se pronuncia desde Tailandia: “Le llamé corriendo para calmarle”
Tras el episodio, Paloma —pareja de Frank— se refirió a lo ocurrido en su directo habitual desde Tailandia en el canal diario vinculado a Frank, mientras mostraba el día a día de los animales del santuario.
En ese contexto, explicó que al enterarse de la situación le llamó “corriendo” para tranquilizarle porque temía que “se le volviera a ir el concurso”. Según su relato, le insistió en que, pese a lo cuesta arriba que se le está haciendo, aguante hasta el final porque “no queda nada”.
En su intervención, Paloma también comentó que le recomendó que, si vuelve a verse desbordado, antes de abandonar la llame para poder calmarle. Incluso bromeó con que, si necesita descargar tensión, “reviente una pared” porque “son paneles”, restando importancia a posibles daños. Además, señaló que el momento pudo haber tenido consecuencias mayores, mencionando que casi se le complica con una tubería de agua caliente.


